Monday, 9 November 2009

¿Navidad ...ya?

Parece que Halloween está cobrando más vida (¡qué paradoja!) en los últimos años, no sólo aquí en Irlanda del Norte si no en España. Las decoraciones y los disfraces invaden las tiendas durante las dos semanas anteriores. Las recetas con calabaza proliferan en revistas y páginas web, porque, ¿qué hacer con la pulpa de las calabazas una vez que le haces (como puedes) la sonrisa y los ojos a éste tubérculo de piel dura a golpe de cuchillo?

El Domingo 1 de Noviembre, después de la fiesta nocturna correspondiente, hablé con mi padre y le conté que la campaña de Navidad habia empezado esa misma mañana en todos los canales de televisión del Reino Unido.

- Hija, pero si tengo puesta una camiseta de manga corta y ponemos el ventilador por las tardes...

Si ya sé que es una exageración, pero incluso aquí, que ya hace un frío que pela, parece prematuro.

- Pues aquí en Córdoba le hablas a alguien de Navidad y se ríen...

Ya. Pues fui al supermercado y me quedé con la boca abierta. Están ya a la venta todas las tarjetas de Navidad, los dulces ya vienen con el envoltorio típico con nieve o árboles de Navidad o cualquier otro motivo navideño (no se te vaya a olvidar que sólo quedan dos meses), los típicos “puddings” ingleses, que por cierto se hacen en Verano y se dejan macerar hasta el día de Navidad... ¡Todo! ¡Qué presión!

¿Debería de empezar a comprar? ¡Pero si hace dos semanas estábamos celebrando la boda de mi prima en los jardines del Parador de La Arruzafa y era Verano!

La primera vez que pasé la Navidad aquí, me di cuenta de que todo el mundo tira la casa por la ventana, no tanto en comida y bebida, si no en los regalos. La gente normal se gasta más en un regalo de Navidad que en uno de cumpleaños o de boda... Pues no me extraña que haya que planificarse un poco. Mi amiga Pamela siempre nos da envidia, y por Diciembre o así, cuando empiezas a comentar que no sabes muy bien que les vas a regular a la familia, nos suelta:

-Es que yo ya lo tengo todo comprado. Cada mes del año compro un regalo de Navidad y cuando llega Noviembre , ya he acabado.

¡Jo! ¿Y por qué se me olvida a mi planificarme así de bien todos los años?
Pues anda que cuando estoy en Agosto en Fuengirola me acuerdo yo de comprar un perfume o una bufanda, y en Semana Santa, viendo los pasos por el casco antiguo, ¡ni te cuento! Imagínate:

- John, ahora cuando pase el Caído, los toreros y la marabunta, vamos deprisa y le compramos a tu madre el cedé ese de Cliff Richards que quería ella para Navidad, ¿no?

Es lunes 2 de Noviembre. Pongo la radio en el coche para ir a trabajar, y ¡más Navidad! La gente llama a la emisora para decir que ya tienen ganas de oir canciones, y me plantan a Maria Carey cantando “All I want for Christmas is youuuuuuuu!” a las 8 de la mañana. Llego a la Universidad y el repartidor del correo va silbando “Jingle Bells” por todo el claustro. ¡Qué empacho!

Es viernes y ya me he acostumbrado a esta locura. Los anuncios de sofás ahora te dicen que si compras un sofá esta semana te lo entregan para Navidad y te muestran imágenes de toda la familia en el sofá tan contentos esperando a comerse el pavo. Me da igual. Los voy a ignorar a todos, hasta dentro de unas semanas. El caso es que pronto inauguran el alumbrado y generalmente es un buen espectáculo... traen a algún cantante del Factor X o el programa de turno, y los ves de cerca. Y hasta te hace ilusión.

Es sábado noche y vamos a casa de unos amigos. Le voy comentando a John en el coche que me parece ridículo empezar tan pronto con las compras y las luces etc... cuando me encuentro en mis narices que el alumbrado ya está puesto y que en el centro de Belfast el mensaje es “Happy New Year”. ¡Anda ya!